1. Introducción
El traumatismo craneal por maltrato (Abusive head trauma) se refiere a todo aquel traumatismo que ocasiona lesiones intracraneales debido a un impacto directo infligido y/o zarandeo. Este término ha sustituido al anteriormente llamado “síndrome del lactante zarandeado”, que se caracteriza por la triada encefalopatía aguda, hemorragias retinianas y hematoma subdural [
1]. Se trata de la variante de maltrato infantil con mayor mortalidad y morbilidad neurológica asociada [
2].
La clínica de presentación en los servicios de urgencias pediátricos puede ser muy variada e inespecífica, con escasos o nulos signos externos traumáticos. Ninguna lesión es patognomónica, se requiere un alto grado de sospecha para hacer un diagnóstico. Debemos sospecharlo si hay un retraso injustificado en la consulta médica, se atribuye la clínica o lesión a un accidente como puede ser una caída, a veces atribuida a un hermano. El agresor en orden de frecuencia suele ser en primer lugar el padre o la nueva pareja de la madre, cualquier otro cuidador y, en último lugar, la madre. Se debe tener claro que un traumatismo craneal leve y la manipulación normal del niño no producen estas lesiones propias del zarandeo.
Los movimientos de aceleración y deceleración que se dan durante el zarandeo van a producir un desgarro de los vasos del espacio subdural y las hemorragias retinianas. Ello sumado a las características anatómicas del lactante menor de 1 año (poco tono cervical y mayor volumen de la cabeza) van a favorecer su vulnerabilidad para este tipo de lesiones. Los lactantes hipotónicos y con macrocefalia asociada a mayor espacio pericerebral van a tener más alto riesgo.
Los cuidadores pueden no ser conscientes del peligro asociado con el zarandeo del lactante, es por ello que las medidas de prevención pueden jugar un papel importante para evitar las secuelas y riesgo de mortalidad asociados a estos casos.
En nuestro centro observamos un aumento de casos entre finales de 2021 y primer trimestre del año 2022, hecho que condujo a diseñar un proyecto de calidad cuya finalidad sería hacer una campaña de prevención del síndrome del lactante zarandeado en nuestra comunidad autónoma.
2. Material y Métodos
Se realizó una búsqueda de casos de “síndrome de lactante zarandeado” en la base de datos de la Unidad de Neuropediatría de nuestro centro, cuyo registro de pacientes se inició en el año 1990, con un periodo de búsqueda desde comienzos del año 2016 hasta la actualidad.
Se han tenido en cuenta edad de presentación, sintomatología al debut y gravedad (necesidad o no de ingreso en UCI), pruebas complementarias realizadas, morbilidad, tratamientos y secuelas a largo plazo.
3. Resultados
Obtuvimos 7 casos en el periodo de estudio, estando los últimos 4 concentrados entre noviembre de 2021 y abril del 2022.
Los casos se presentan en la Tabla
1.
La edad de los pacientes fue de dos a siete meses, siendo la clínica predominante la encefalopatía aguda acompañada de crisis convulsivas. El único caso que no presentó encefalopatía aguda (caso 4) fue remitido por su pediatra para estudio por aumento de perímetro cefálico detectado en una revisión rutinaria, ya que la última medida se salía del máximo percentil de normalidad en más de dos desviaciones estándar y la curva de crecimiento cefálico era anormalmente ascendente. Cinco de 7 casos (71%) fueron ingresados a su llegada en UCI-Pediátrica.
En todos los casos se hizo TC craneal y fondo de ojo en el momento agudo, así como serie ósea esquelética en diferido. Se realizó parte al juzgado y consulta a trabajo social también en el 100% de los casos. Todos tuvieron hemorragias retinianas y salvo el caso 4 todos tuvieron sangrado intracraneal (en el caso 4 los hallazgos consistieron en un gran aumento del espacio pericerebral y dudosos restos de sangrado en el espesor del Líquido cefalorraquídeo (LCR)).
Sólo en un caso el agresor reconoció el zarandeo (el padre); se trató del único caso que presentaba lesiones externas visibles, hematomas faciales.
Dos niños fueron éxitus, uno de ellos durante los primeros días del ingreso como consecuencia de las importantes secuelas y el caso 4 estando ingresado para estudio sufrió una parada cardio- respiratoria en circunstancias no aclaradas (se sospechó asfixia por parte del cuidador que no pudo ser demostrada).
Dos pacientes tuvieron epilepsia sintomática a las lesiones, una de ellas espasmos infantiles epilépticos. Otro paciente no tiene epilepsia ni secuelas motoras, pero quedó con importante disfunción visual.
4. Discusión
La edad media de la edad de presentación del síndrome de lactante zarandeado suele ser entre los 2 y los 6 meses, época que coincide con el pico de mayor incidencia de llanto inconsolable, principal factor desencadenante de este tipo de maltrato.
Es frecuente el desconocimiento por parte de padres y cuidadores de que sacudir o zarandear a un bebé puede ser tan peligroso, siendo en muchas ocasiones una acción no premeditada y en momentos de desesperación ante la imposibilidad de calmar el llanto del niño.
En E.E.U.U. y otros países europeos las campañas de prevención son muchas desde hace años (carteles informativos, anuncios en las marquesinas de los autobuses..) y existen muchos artículos publicados en revistas médicas que hablan de prevención [
3,
4,
5,
6].
En España se ha tenido la impresión de un aumento de casos a nivel general coincidiendo con la pandemia por Covid19 y en varios hospitales se han diseñado estrategias de prevención, tratándose en la mayoría de los casos de folletos informativos ó vídeos.
En nuestro centro como parte de un proyecto de mejora de calidad se ha diseñado un código QR que no sólo hace alusión a la prevención del lactante zarandeado sino también a otros consejos de crianza y se fomenta la parentalidad positiva. Se ha preferido este método por ser visualmente más atractivo, en la línea de la tecnología actual, que además supone un ahorro en papel. Se han colgado carteles en las habitaciones de la maternidad y se ha propuesto que desde los centros de salud se chequee el conocimiento por parte de los padres de estas medidas.
5. Conclusiones
Debemos sospechar maltrato o zarandeo ante todo lactante que se presenta con encefalopatía aguda a los servicios de urgencias pediátricos.
La sintomatología en la mayor parte de los casos va a ser grave y serán niños candidatos a ingreso en unidades de cuidados intensivos.
Este tipo de maltrato cursa con alto riesgo de mortalidad y secuelas neurológicas graves y se puede presentar de forma recurrente.
Los cuidadores pueden ser desconocedores de los riesgos y por ello son importantes las medidas de prevención primaria.
Es muy importante la colaboración entre los diferentes profesionales que intervienen en la asistencia de los recién nacidos y lactantes, y todos debemos ir en la misma línea evitando mensajes contradictorios y reforzando unos conocimientos básicos de crianza y cuidados básicos que aseguren la seguridad de nuestros niños.